domingo, 18 de diciembre de 2011

Ojos desconocidos

Capítulo 14

Importante
Una vez que todo el aparataje del almuerzo terminó, Diego se llevo todos los platos (normalmente) a la cocina  y los lavó para hacerle un favor a Claire  y también para no enfurecerla más.
Yo me senté en el gran sofá y miraba el ventanal que tenía frente a mí. El paisaje parecía pintado por un gran artista y  enmarcado en cuadro transparente. Era increíble de que no me cansara de mirar cada detalle una y otra vez.
-¿Bonito verdad?
-Sí, la verdad es que es mucho mejor de lo que creí.
-¿A sí?
-Sí. Antes creí que me llevarían a un lugar horrible del que nunca podría salir. Ahora que miro hacia atrás, todo parece un completo disparate. Si hubiese sabido que vendría aquí, y con todas las comodidades que tengo, quizás nunca hubiese puesto resistencia.
- Es gracioso oírlo. Bueno, me alegro de que te haya gustado y de que te sientas cómoda.- Dijo Claire.
-Gracias. 
Claire se levanto de su silla y se disponía a caminar:
-Voy a ver cómo está Diego en la cocina. Lavar los platos nunca ha sido su fuerte ya que siempre los deja mal lavados o manchados. Puedes subir a descanzar. Por lo que tengo entendido mañana será un largo día y es mejor que te relajes.
- Gracias nuevamente.
Claire asintió y se fue. Me quede sola en aquella estancia reposando del agradable almuerzo.
¿Qué más sorpresas me preparaba éste día? Y eso que solo estábamos comenzando. Primero la sorpresa de Diego en mi habitación. Segundo la salida alrededor del lago vichuquen. Tercero la triste historia de Diego y sus padres. Y por el ultimo, el mejor de todos… el cuarto: la graciosa puesta en escena de Diego con los platos y la amenazante advertencia de Claire. Definitivamente estaba segura que este día no se quedaría solamente con estas sorpresas. Además algo me decía que Diego siempre iba a ser el causante de estas…
-Helen, he terminado. Deseas  ir a dar una vuelta por el pueblo (Claro… nombra al diablo y este aparecerá.-pensé)
-¿Pueblo? ¿Es necesario?.
- Creo que sería bueno que aún en estas condiciones no perdieras contacto con la civilización Helen y no te vuelvas cavernícola ¿no crees?.
- ja  ja ja .- dije.  Que gracioso. Pero ok. Te daré en el gusto ya además me gustaría comprar más ropa ya que me sacaste de manera muy precipitada de mi hogar y no alcancé a buscar algo que me gustara. Además no tengo celular….
- ¿Es que acaso las mujeres no piensan nada más que en comprar? Si supiera que eres tan consumista mejor no te llevo.
Estaba a punto de criticarle y decirles una cuantas palabritas sobre su mal juicio sobre mí, pero no puede hacerlo ya que Claire se me adelantó.
-Diego cállate. Si ella quiere comprar complácela al menos una vez. Deja de chistar tanto y  no te pongas cabro chico.
¿Chistar? ¿Cabro chico? ¿A qué se refería? Quizás fuera algún dialecto de la zona.
Diego refunfuño. Tomó su chaqueta y dijo : Vamonos.
Sonreí en gratitud hacia Claire y ésta me dedico una mirada amistosa.
Una vez más salimos hacia el deslumbrante paisaje. Me disponía a caminar por el mismo sendero por el que nos habíamos ido antes, pero Diego cambio la ruta.
-¿No es por aquí?
- ¿No es obvio? Ese camino lleva al lago.
Tenía razón. Era obvio. – ¿Queda muy lejos? Pregunté.
-Si, por eso nos iremos en el auto.
Nos dirigimos hacia la cochera al parecer y nos volvimos a subir en el auto donde yo había llegado a este lugar ayer.
Diego pasó el  vehículo en marcha y partimos.
Ahora si pude ver todo el lugar con mayor definición. Todo estaba rodeado de arboles y a veces salían pequeños locales o restoranes con el logo de coca- cola como slogan. Este paisaje era totalmente contradictorio con las congestionadas cayes de New york.
Nos adentramos hacia una zona más poblada. Por ende entonces éste debía ser el pueblo central. Había mucho mas lugares de servicio. Restaurants. Casas para arrendar, moteles de todo.
-Bueno éste es el pueblo. ¿Quieres conocer o satisfacer tu consumismo?
-Satisfacer mi consumismo, por supuesto.- Dije. Este lo hice en venganza, ya que si algo sabemos las mujeres es la poca paciencia que tienen los hombres  al acompañarnos a comprar.
Diego puso mala cara y dijo- Como tú quieras.
Me condujo hasta un negocio con mucha publicidad pero aún así muy rustico. Incluso algunos almacenes tenían el estilo de la arquitectura colonial. ¿A caso el tiempo se detuvo o qué?.
-Listo. Llegamos, entra y yo te espero aquí.
Lo miré incrédula, pero decidí no seguirle dándole en el gustó.
En cuanto puse un pie en el rustico local, supe que algo no andaba bien…
-O no… esto si que no.
- A si, esto si que sí… murmuro Diego.

1 comentario:

  1. matenme, acuchillenme, fusilenme ya se ya se, pero ahora con las vacaciones me pondre las pilas e intentare configurar el blog para que publicar el patio de los deprimidos. Porfa tenganme pasciencia aunque no la merezca... las quierooo besos

    ResponderEliminar

escriban sus comentarios!!