Capítulo 8
Emociones
El viaje en el avión fue igual de aburrido que él anterior. Además no pude ver casi nada de paisaje por la ventanilla. Ya que en Chile, estábamos en invierno y se oscurecía más temprano, por eso vi casi todo el paisaje en la noche.
Me di cuenta que yo había sido la primera en despertarme. Mis compañeros de viaje estaban dormidos cómodamente en sus sillones. Esta vez Diego decidió acostarse en otro sillón para darme más espacio.
Se podía decir que el avión privado de ese tal Oscar era muy bonito y cómodo. Pero aún así no la gran cosa.
Fui a lavarme la cara en el pequeño baño del avión. Mi apariencia era terrible. Unas feas ojeras rodeaban mis ojos, y tenía la cara un poco roja ¿Acaso tendría yo fiebre?
Salí del baño, y por casualidad mi mirada se posó en Andrés y su esposa. Estaban los dos muy juntos en aquel sillón doble. Abrazados tiernamente cada uno en los brazos del otro. Quería apartar la vista, pero aquella conmovedora imagen me tenía atrapada. Por un momento, sentí envidia de ellos. Pocas veces yo había tenido demostraciones de afecto por parte de las monjas del orfanato. Me trataban como una niña mas a la que cuidar. Nunca tuve amigas de verdad, y mucho menos cuando me hice grande. Me acostumbre a vivir sola. Después, mis noviazgos fueron completos fracasos. No duraban más de dos semanas. Y fue así como me volví en una mujer dura, insensible, y abandone toda esperanza de que alguien me amara de verdad.
De pronto, un fuerte movimiento me sacó de mis pensamientos. El avión se estaba moviendo bruscamente. Comencé a perder el equilibrio, y no tenía nada con que afirmarme. Los demás pasajeros parecían no sentir nada. De repente el avión dio una fuerte sacudida y me caí de bruces en el puesto que ocupaba alguien. Gracias Dios, la persona que había amortiguado el golpe, me salvo de haberme pegado en la cabeza con el asiento delantero. Comencé a levantarme y me di cuenta que la persona en la que caí, me era conocida.
Diego, estaba allí. Mirándome extrañado, con una ceja levantada. No me había percatado de que yo me había caído muy cerca de su rostro.
-¿Algún problema señorita Helen? Preguntó Diego burlonamente.
- ¡NOO! Na...d...da. Me caí por accidente en este asiento. Disculpe.
Me ayudó a levantarme, aunque yo le pidiese que no. Porque no había ningún maquillaje posible que me quitara la cara de tomate.
Solo a mi me podría pasar un bochorno así. Tenía que admitir que Diego era muy guapo. Más guapo que mis antiguos novios. Pero no me podía dejar llevar tan fácilmente.
De pronto, Diego se me acercó.
-¿Se encuentra bien Helen?
- Si, si sí, no se moleste. Solo perdí el equilibrio por una turbulencia en el avión.
-¿A sí? ¿Entonces porque esta tan roja?
- Por nada, deje de entrometerse.
- ¿No tiene fiebre?
- No, ¿Otra pregunta?
-No, nada. Solo que me parece que usted se encuentra muy nerviosa.
-¿Por qué se preocupa tanto por mi Diego? Apenas nos conocemos, y usted me trata como si fuera una niña consentida.
-Es parte de mi trabajo Helen. Necesito que usted se sienta lo más cómodamente posible, para que no se estrese antes de iniciar los largos tramites
Diego parecía hablar sinceramente. Sus ojos concentrados en los míos me lo demostraban.
Me quede mirando un rato más los ojos de Diego. Esos ojos de color pardo, eran muy bonitos. De alguna forma, aunque fuese imposible, parecían conjugar con su rostro completo. Su cabello castaño claro, peinado de una forma elegante lo hacía parecer un hombre inteligente.
-¿Por qué me observa tanto Helen?- Dijo Diego poniendo de nuevo su peculiar risa burlona.
¡Ups! Parecía que Diego se había dado cuenta de mis observaciones.
-¿Acaso le parezco guapo?
-¿Usted? ¡Por favor! No me haga reír. El día en que yo lo encuentre “guapo” será cuando este esté ebria.
Diego se rio. Se levanto de su incómoda postura y me dijo:
-Debe empezar a alistarse para el aterrizaje. Pronto llegaremos a destino.
Se dio la vuelta y cuando comenzó a alejarse de mí le dije:
-Diego…… (No sabía cómo decir esto) Gracias. Es usted la primera persona que no se ha aburrido de mí… todavía. Yo he aprendido a vivir sola toda mi vida, y que una persona me cuide ahora me es difícil de comprender y aceptar. Pero gracias de todas formas.
Él me miró sorprendido, y me dedicó una discreta sonrisa. Luego se alejó.
Me comencé a arreglar para el aterrizaje. Estaba nerviosa por el nuevo mundo que iba a conocer ahora. ¿Qué aventuras me esperaban en ese recóndito lugar? ¿Lograría acostumbrarme?
El avión comenzó a descender. Una vez más me aferre al asiento y cerré los ojos. El aterrizaje duro muy poco, y no ocurrió nada extraño.
Mis acompañantes comenzaron a sacar sus maletas de mano y a bajar por la escalera del avión. Diego insistió en salir después que yo.
Camine hacia la escalera y comencé a bajar con los difíciles zapatos que tenía puestos.
Una vez que pise tierra firme mire a mi alrededor y contemple el paisaje que me recibía.
He cumplido mi promesa de los dos capítulos!! ahora lean y comenten!! bye bye :D
ResponderEliminarQueremos otro ahoraaaa esta muy bueno enseriiooo quremos que pasa,estamos exitados de tanto leer que pasa sigue quiero seguir leyendo xD escribe mas :) porfiii siii :D
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