viernes, 20 de enero de 2012

El patio de los deprimidos

Capítulo 5: Dudas.

Los minutos transcurrían lentamente haciendo su suave tic –tac.  Mi  padre se paseaba de un lugar a otro con la mirada perdida. Si no paraba haría un agujero en el blanco pasillo. Mi madre se agarraba la cabeza con ambas manos mientras sollozaba.
Yo solo me limitaba a tener mi mirada puesta sobre un cuadro que pendía sobre la pared del frente. Ese cuadro lo reconocería en cualquier lugar. Era de Vicent  Vang Go, y el cuadro tenia por nombre  Noche estrellada. Esa pintura siempre causaba un extraña impresión en mí. Aún no sé por qué.
Al cabo de varios minutos mi padre dirigió su mirada hacia  el final opuesto del pasillo. Yo lo imité. En el venían Andrés y su familia.
Andrés.- pensé. Luego sentí una ligera sensación de alivio. Mi novio apenas me divisó, se acercó  rápidamente a mí y me abrazó fuertemente.
-¿Amor como estas? Preguntó cerca de mi oído.
- Preocupada, con miedo, con impotencia, con rabia. En estos momentos tengo una mezcla de sentimientos y confusiones.  Lo peor es que no podemos hacer nada por ayudar y Claudia está tan mal y… y…
-Shh… tránquila. No hables más. Ven descansa un poco.  —Me volvió abrazar y me llevo con él hasta una silla cercana.
Se acomodó en la silla para que yo me recargara en él y pudiese dormir un poco. Intenté hacerlo. Me acomodé en su hombro he intente cerrar los ojos. Pero no pude del todo. La imagen ensangrentada de mi hermana aparecería cada vez que cerraba los ojos.
Los padres de Andrés conversaban con los míos y la señora Inés se acercaba de un momento a otro para confortar a mi angustiada madre.
Las horas transcurrieron y al parecer aún no sucedía ningún cambio en el  quirófano. Andrés me tenía apoyada en su pecho con sus brazos rodeándome para darme calor.
¿Por qué había pasado todo esto? Mi mente maquinaba demasiadas posibilidades. Un robo  en el que Claudia se dio cuenta o una violación… —deseché ese último pensamiento. Pero nada de lo que se me ocurría explicaba en concreto lo que le había pasado a Claudia.
La persona que llevó a cabo esto tenía que ser un malnacido hijo de su… que tenía algo en contra de nosotros. Eso debía ser. Porque un simple ladrón se hubiese llevado cosas y se iría. ¿Pero un violador? ¿Y si era un cerdo sadista? ¡Ya cállate Sofia! ¡No pienses estupideces! Me dije a mi misma.
Pero… ¿por qué algo e contra de nosotros? ¿O de Claudia incluso? Casi nunca salíamos de casa. Solo para ir a la escuela o con amigos. Cosa que pasaba una  vez al mes. Los único que tenían una vida formada eran… mis padres.
Este último pensamiento me rondó en la cabeza un buen rato. Los ojos se me agrandaban de solo pensar que nuestra familia tenía un posible enemigo… no tenía sentido…¿ Qué habíamos hecho?.
— ¿Sofy? ¿Qué sucede amor? Te noto temblar.
—Andrés tengo que hablar contigo.
—Claro… ¿A dónde vamos?
—Ven. Tomé su mano y con un gesto le indiqué a mi padre que saldría afuera.
Conduje  Andrés por el blanco pasillo  hasta que llegamos a la entrada del hospital. No salimos del recinto porque me congelaría, pero nos hicimos a un lado de la puerta para no estorbar. La recepcionista nos miro especulativamente.
—Algo extraño ocurre Andy.
—Eso ya es evidente. ¿Te has dado cuenta de algo nuevo?
— ¿Cuánto sabes de lo que pasó?
—Poco y nada. Tu padre nos llamó a la casa diciéndonos que Claudia estaba mal y que a tu madre le daría in colapso nervioso y como mi madre adora a la tuya partimos enseguida hasta aquí. Solo eso tengo entendido.
—Bien. – Tomé otra vez aire. — Había un hombre en nuestra casa Andy. Choqué con él cuando al parecer quería entrar  en la habitación de mis papás. Salió  corriendo una vez que chocamos y mi padre fue tras el.
— ¡¿Chocaste con el criminal ese?! Grito Andrés
—Shh… no paso nada. Tranquilo. Ese no es el punto.
— ¡Pero te pudo haber hecho algo!
—¡Ya! Estoy bien. La cuestión es que mi padre no lo alcanzó. Y cuando quise ver si Claudia estaba bien, la encontré desangrada. Bueno te he contado la historia. Pero eso no es por lo que te he traído aquí.
—¿Entonces?
—Me puse a pensar el por qué de todo esto y solo llegué a la conclusión  de que el que hizo esto  tenía algo en contra de mis padres.
—Pero si ellos no matan ni una mosca.
—Mira, primero está la decisión apurada de mi papá de cambiarnos de casa e irnos a Santiago. Segundo, que no nos quieren decir el porqué y tercero lo que acaba de ocurrir. Mis padres no salirían huyendo si no supieran de antes que algo malo nos asecha.
Andrés se quedo petrificado. Su ojos estudiaban los míos  y de poco a poco sus rostro se transformo en la viva imagen de la preocupación.
—Creo que te hacen falta más cosas para legar a esa deducción.
—Lo sé. Pero es la única teoría que tengo.
Andrés me tomó l mano y con el dorso de la suya le acarició la mejilla.
—Tranquila. Por ahora no te hará bien enfocarte en eso. Debes hacerlo. Pero  debes relajarte un poco antes ¿Vale?. Luego podrás preguntarles a tus padres. Si lo que dices tiene sentido, ellos están involucrados en el asunto.
—Intentaré encontrar una respuesta. –Lo mire a los ojos…—Gracias por estar aquí. Me confortas bastante. Te quiero.
—Y yo a ti. Vamos con los demás.
Comenzamos el camino de regreso. Tomados de la mano y yo con un montón de pensamientos y dudas que  me rondaban la cabeza.

2 comentarios:

  1. aquí va otro capí. Ojala les guste. Espero comentarios!! :D

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  2. Wenu wenu!! El capi estuvo fenomenal!! Hace caso omiso al comentario que deje en el capi 3!! Es que me equivoque!! Juju!! Que bueno que pudiste habilitar los comentarios!! Bueno, te voy dejando!! Te pasas por l mio ok?? Aiiiuz!!

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