jueves, 21 de julio de 2011

Ojos desconocidos

Capítulo 14
El almuerzo
Llegamos a la casa justamente a la hora del almuerzo. Diego abrió la puerta con su llave, de la cual colgaba un extraño llavero.
-¿Y eso? ¿Qué es?-Pregunté
-es una lagartija disecada y embalsamada.-Rió.
-¡¿QUÉ?! Miré al pobre reptil colgando de un llavero de metal.
-Es un recuerdo Helen. Esta lagartija se llamaba Juana. Era mi mascota  cuando era niño. Un día se murió por razones que no sé y. Decidí que no quería enterrarla, entonces le pedí a mi padre si podía hacer algo al respecto y a la semana siguiente me trajo este simpático llavero.
-Wow, pero mientras este yo aquí, evita que eso se interponga en mi visión ¿ok?
-Si señorita.- Rió.
Entramos en la cálida casa y colgamos nuestras chaquetas e el perchero que estaba al frente.
-¿Claire? ¿Cómo va todo?.-pregunto Diego
-Va bien. Pronto estará listo el almuerzo. Por mientras pónganse cómodos.
Diego hizo un gesto de no estar muy de acuerdo pero se sentó al sillón que estaba frente al mío.
Yo preferí quedarme de pie y pasear por la casa observando el paisaje a través de los enormes ventanales que había.
De pronto, Claire entró de nuevo en la estancia llevando un mantel  en una mano  y un plato grande en la otra. Me sentí mal de que llevara tantas cosas en su estado. Ella debería estar sentada descansando, y no yo.
Me iba a dirigir a ayudarla pero Diego fue más rápido que yo. Se paró en cuanto la vio y  le quitó el mantel y el plato de as manos para ponerlos él mismo en la mesa.
-Descansa, Claire. Yo lo hago.
Claire suspiro y dijo: Que ni hasta servir me dejan ya. Bueno, los demás platos se encuentran en la cocina, ve y búscalos, todo lo demás está listo.
Diego fue directo a la cocina mientras Claire ya se sentaba en la mesa.  Luego de un rato, Diego apareció con un plato en ambas manos, otro arriba de la cabeza y  un cuchillo cocinero colgando de la boca.
-¡Dios mío Diego! ¡¿Qué haces?! Grité.
-Tranquila Helen.- Dijo Claire;  lo hace todo el tiempo. Le encanta hacer malabares. Además, él sabe que si se le cae un solo plato, él limpia y me debe comprar un juego de loza nuevo.
Diego caminaba cuidadosamente, con los ojos fijos en el plato de arriba. Parecía completamente seguro en lo que hacía.
-Lo malo es que nunca se le cae ni un plato, así que debo seguir esperando por mi juego de loza nuevo.- Dijo Claire.
Diego se detuvo frente a la mesa. Flexionó un poco las rodillas, luego, deposito los platos que tenía en las manos  con sumo cuidado, y unas vez que los hubo puesto cada uno en un puesto distinto de la mesa, con el miso cuidado se saco el pato de la cabeza y lo puso frente a Claire, luego se sacó el cuchillo cocinero de la boca, le saco el mango con  una servilleta y lo colocó en el medio de la mesa.
-Listo, ya está servido. Pase a sentarse Helen. ¿Helen?
No me había dado cuenta de  que había estado mirando a Diego con la boca abierta. La cerré rápidamente y fui a sentarme, Diego me tenía la silla separada de la mesa y me hizo un gesto amable para que me sentara. Luego abrió una botella de vino que había en la biblioteca y me sirvió en la copa. Luego se sirvió a él y se sentó en la mesa.
Observé el suculento plato que tenía frente a mí. No tenía idea de que era. En Nueva york, estaba acostumbrada a la comida sana, pero rápida, me refiero a que con una lechuga soy feliz.
-¿Que pasa Helen? ¿La comida está mal?
-¡No! No, es solo que… no es por ser grosera, pero es... que… necesito saber…. Necesito saber que estoy comiendo Claire.

Claire sonrió y me dijo: Eso, Helen es “Charquicán” y es un plato que me queda muy bueno. Por eso quise hacerlo para esta ocasión. Su estómago debe acostumbrarse a la comida chilena. De hecho… (Claire miro de reojo a Diego) Me sorprende que Diego no te haya hecho una descripción apetitosa  del plato. Es su comida favorita, y además con lo que le gusta sorprenderte….
Acto seguido, Diego escupió el vino que estaba bebiendo y lo derramo en el mantel. Claire y yo nos comenzamos a reír a carcajadas. Diego se paró de la mesa con su suéter manchado en vino.
-Eso no ha sido gracioso Claire.
-Claro que lo fue. Además lograste sorprender a  Helen de nuevo.
Diego le lanzo una mirada avergonzada. Luego subió las escaleras a cambiarse. Claire hizo ademán de pararse a recoger la copa y limpiar, pero la detuve.
-Tranquila, yo lo hago. Claire solo volvió a suspirar.
Comencé a limpiar y poner paños debajo del mantel para secar la mesa. Cuando termine vi a Diego bajar las escaleras con un suéter distinto.
Nos sentamos al mismo tiempo y nos pusimos a comer. El charquicán estaba muy bueno. Y con ese primer dato, se me quito el susto de que la comida Chilena tuviera mal sabor.
-¿Y? ¿Qué tal? Pregunto Claire.
-De maravilla, ahora sé porqué a Diego le gusta tanto este plato.
Diego me miro y se sonrojo ¿Qué era lo que le pasaba ahora?
-De hecho Claire… ¿Podría servirme un poco más?
Claire se rió y dijo: -Claro, claro. Sírvete cuanto quieras Helen. Espérame, voy a buscar la olla.
-Ni se te ocurra, yo lo hago.- Dijo Diego. Luego se paró y fue a buscar la olla.
-¡Aprovecha de traer los postres Diego! .- Gritó Claire.
Una vez que Diego se perdió de mi visión me incline en la mesa acercándome hacia Claire para preguntarle:
-¿Qué le pasa? Esta mañana estaba bien, aparte del golpe que le di. Pero ahora esta tan… tan… tímido o vergonzoso.
- Mmm… creo que es por lo que ocurrió recién. A Diego no le gusta hacer el ridículo frente a alguien, sobre todo si ese alguien es importante.
-¿Qué? ¿Cómo que importante Claire?
Pero Claire no alcanzó a decirme nada porque Diego venia con los postres en ambas manos y la olla en la cabeza.
-¡No otra vez no! ¡Si ya te luciste frente a Helen para que hacerlo otra vez! .- Gritó Claire.
Producto de ese regaño Diego perdió la concentración y la olla se le cayó de la cabeza desparramando todo el charquicán y para mas remate los postres también se cayeron.
-Bueno esto es malo  por dos cosas dijo Claire calmadamente: Andrés no tendrá con que comer y esa olla era mi favorita. Pero tranquilo Diego, no te voy a matar, pero quiero mi juego nuevo de loza mañana.
Diego la miro triste y fue a buscar a la cocina el último postre que se había salvado, que por suerte era el mío. Luego se puso a limpiar.
Verdaderamente, este sería el mejor almuerzo de mi vida.

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Perdon, perdon, perdon, perdon!!! I am sorry por no escribir en.... uff muchos meses, me pongo al dia!! vamos que se puede!! comenten porfa!! asi me dan mas ganas de escribir




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