lunes, 6 de febrero de 2012

Ojos desconocidos

Capítulo 16: Una caminata bien larga

Seré una gringa extranjera pero no idiota. Sé caminar sola y pedir ayuda cuando sea necesario.
Me hallaba ya bastante lejos de la heladería, caminando por un camino semi pavimentado entre algunos locales comerciales. Era el mismo camino que había recorrido con Diego desde que habíamos salido del almacén de ropa. Si es que se le podía llamar a un lugar así. Incluso podía ver a los lejos el auto de Diego.
-¿Bien Helen?.-pensé- ¿Qué cosa divertida podrías hacer ahora?
Seguí caminando  viendo a la gente pasar a mí alrededor. Que tranquilo era todo. No como en new york, ya que todos pasan apurados y con celulares en la mano. Llegue  a una pequeña placita. Habían 3 juegos solamente  donde los niños con sus madres hacían fila para caerse por el trampolín. Más alejadas había unas bancas. Me fije en la que estaba desocupada y me dirigí hacia ella.
Me senté a relajarme un poco. Solo se escuchaban los chillidos de los niños al  jugar y el sonido de las hojas al moverse con la voluntad del viento. Una brisa helada me recorrió el cuello. —Vaya.-pensé. No se me ocurrió quitarle el poncho a Diego.
Me quedé observando la escena de la plaza por un buen rato. Mientras mis brazos se entumecían con la helada brisa. ¿Qué hora seria?. Miré mi teléfono.  Eran las 17:30. No estaba mal para caminar de nuevo.
Re anduve la marcha, pero al sentido contrario de la plaza. En fin, tengo buena memoria y se memorizar un camino. Me metí las manos en el bolsillo del pantalón para que no se me congelaran.
¿Qué estará haciendo Diego? Seguro debe seguir en la cola del almacén. Se lo dije.
Pronto divise un local  a unos cuantos metros. Cuando me encontré frente a el entendí que era una especie de bar rústico. Bien, me vendría bien tomarme un trago.
Entre al local y vi que solo habían unas 3 personas dentro: El vendedor y dos clientes. No había mesas ni música… nada… ¿Qué clase se bar es este?.
-¿Se le ofrece algo señorita? Pregunto el cantinero.
-Quisiera un vodka. Un vaso pequeño por favor. Dije en mi intento de español.
-¿Disculpe? Me miró extrañado el hombre mientras que los dos clientes se reían  a hurtadillas.
-¿No sirven aquí?
-Me perece que está usted equivocada. Este no es un bar. Es una botillería. Solo vendemos licores en botellas y cajas. No las servimos.
-Ah ok. Entiendo. Entonces…—Tenía sed y no quería irme sin antes beber algo. —Deme una caja de vino.
-¿De cuál se le ofrece?.- pregúnto.
-No sé. No conozco marcas.
-Bueno le recomiendo que se lleve este.  Es un vino tinto, más dulce le va a gustar si es que no lo conoce.
-Genial…eh… llevaré ese.
-Son dos mil pesos.
Recordé que Diego era el que pagaba. ¡Maldición! ¿Y ahora como pago?. ¿Le servirían los dólares? Tenía 3 en el bolsillo.
-Pues… miré no tengo dinero chileno… pero tengo 3 dólares… ¿podría aceptarlos?
El sujeto me miro sospechosamente luego me tendió la mano y yo le entregue el dinero. Revisó los billetes uno por uno y luego me sonrió.
-Sí… podría servirme.  Aquí tiene la caja.
-¿Caja?.- pregunté.
-Sí. Las botellas salen más caras.
-Ok. Será. Y me llevé la caja en una bolsa negra y salí del lugar.
Caminé  unos cuantos metros alejándome de la botillería. Llegué hasta unos frondosos árboles donde no transitaba nadie. Perfecto.
Me senté en el mismo camino y abrí la caja. E l olor a vino me invadió. Primero le eche una mirada a la caja y vi que tenía un gato impreso. ¿Un gato? ¿No sería mejor una uva?  Y luego tome un pequeño sorbo de la caja. Con mucho cuidado para que no se me esparramara por la boca.
El vino tenía un sabor dulzón. Pero no me calmo la sed. Mejor me hubiese comprado una cerveza.
-Vaya, no sabía que fueses de esas mujeres.- dijo una voz. Que enseguida reconocí, pero que no evitó que me estremeciera.
Diego venia con un helado en la mano a medio comer y en la otra con una bolsa con algo rectangular.
-Tenía sed.-dijé.
-Pues no sabía que saciaras tu necesidad de esa forma. Además tomar vino de esa manera en la mitad de la calle no es muy buen visto. .- Rió.
-Pues no tenía un vaso       y  además… —Quería decirle otra cosa, pero algo más apremiante se me vino a la cabeza—¿Cómo me encontraste?
Se sentó a mi lado en el camino y me quitó la caja de vino.
-¡Oyé!- Le dije.
Cerró la caja y la metió en su bolsa negra. Luego me tendió el poncho que había comprado.
-¿Tienes frio?-preguntó. Corre una brisa helada y estas pálida.
Le tome el abrigo de lana y me lo coloqué. Ahora me sentía mucho mejor. Hasta agradecida de que Diego hubiese llegado. Pero pronto recordé la pregunta que le había hecho y que al perecer él trataba de no responder.
-¿Y bien? ¿Cómo me encontraste?
Pero siguió en su mutismo y comenzó a comerse su helado nuevamente. Lo miré cn incredulidad. ¿A caso no me iba a responder?. Con rabia, justo cuando él le iba a dar una mordida nuevamente a su postre, se lo quite de las manos.
-¡Oye! Criticó él.
-¿Me vas a responder?
-No puedo decírtelo. Es una de mis tácticas secretas ¡Regrésame mi relado!
Le alejé más su helado y lo amenace con tirárselo al suelo. Pero nada paso.
-Si quieres tíralo, pero no te lo diré. Total este es el tercero que me como.
-Eres imposible.- refunfuñe. Pero no le devolví el helado. Si no que comencé a comérmelo yo.
-¡Ja! Si hubieses esperado en la heladería tendrías el tuyo. Pero no. La señorita en apuros no puede esperar..- refunfuño. Ya vámonos.
- Esto no quedara así. Algún día tendrás que decirme como me encontraste.
-Vámonos. Son las 18:45. Se hace tarde..- contestó.
Se paró el primero y luego me tendió la mano para que yo  me parara. Comenzamos a caminar devuelta a casa.
-Podría haber regresado yo sola. Me  aprendí el camino.- dije mientras caminábamos.
- No tengo duda de eso. Lo que no sé  es si tienes la fuerza para defenderte si alguien te hiciera daño. Recuerda que estoy a cargo de ti por unos cuantos meses. No me hagas el trabajo difícil ¿Quieres?.
-Lo intentaré- dije sarcásticamente.
-Cuento con eso. Contestó el con seriedad. Y seguimos caminando cerca de los frondosos árboles.


3 comentarios:

  1. nuevo capitulo. Esta historia estaba bien atrasada. Lo siento. Pero es que me había enfocado en la del patio de los deprimidos. Ojalá les guste dejen sus comentarios. Un abrazo... bye!!

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  2. me encantaaaaaaaaaaaaaaa!!!!! gracias por continuarla!! te adoro!! besos y me gustó mucho, aunque podria haberle pasado algo a helen... no se un asalto? algo raro pero no tan malo XP te kero
    PD: lo dejo como anónimo pero sabes quiensoy XP o no???? jaja

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  3. por supuesto que se quien es denisse elizabeth corvalan!!! gracias por leer jajajaj

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