viernes, 17 de febrero de 2012

El patio de los deprimidos

Capítulo 7En el auto

Habían transcurrido quince minutos desde que habíamos  abandonado el hospital. Seguíamos en dirección hacia la comisaría. Andrés me tenía abrazada por la cintura y todos aún seguíamos en un mutismo al parecer inquebrantable.
De pronto una pregunta se me vino a la cabeza. Una duda que era importante de resolver.
-¿Papá? ¿Con esto se cancela el viaje verdad?
Me di cuenta de cómo los puños de mi padre se apretaban contra el volante y sus nudillos se ponían blancos en una clara señal de tensión.
-¿Que viaje? Dijo la señora Inés.
Vi los ojos de mi padre observándome por el retrovisor. Su mirada era la clara evidencia del enfado. Era obvio que él hubiese preferido no sacar el tema a colación. Mi padre se aclaró la garganta.
-Si Inés. Nos vamos de viaje. Se suponía que lo haríamos mañana  pero en vista de las circunstancias…
-¿¡¡Pero por qué no nos dijeron!!?.- dijo sorprendida. El padre de Andy tenía la mano de su mujer aferrada a la suya.
-No queríamos preocuparlos. Es un asunto delicado. La señora Inés volteo ahora a mirarme.
-¿Es por eso que habías venido cierto? Querías despedirte de Andy..- preguntó. Yo solo asentí con la cabeza. Sentí el brazo de Andrés apretarme más fuerte por la cintura.
-Pero no entiendo… que… ¿qué paso?
-Ya lo sabrás Inés. Pero no por nosotros. Tranquila. Y Pude ver como mi padre miraba ahora por el espejo retrovisor  al  señor Javier. ¿Por qué sería?
Llegamos a la comisaria. Afuera llovía a cántaros. Mi padre sacó los dos paraguas que traía en la guantera y se los paso a mi madre y a Javier. Quedé sorprendida. ¿Y  yo qué?
-Tú te quedaras en el auto Sofy. Andrés tu puedes venir con nosotros si…
-Descuide. No quiero que Sofy se quede sola. Me quedaré aquí.
Mi padre frunció el ceño pero mi madre le tomó del brazo y con un  gestó le dijo que salieran hacia afuera. Mi padre solamente asintió.
Una vez que todos los adultos estuvieron afuera. Andrés me bajó de sus rodillas, donde yo estaba sentada y yo me acomodé a su lado. Recostando la cabeza en su hombro.
-Tenía razón. Esto es muy extraño.
-Sí. Come te diste cuenta, mi padre ni siquiera me dejó ir con ellos. Y eso que yo fue la testigo presencial de lo que pasó. Es obvio que oculta algo pero no sé que es. ¡Estoy tan enrabiada!
-¿Tu padre ha tenido rencillas?, no sé… ¿peleas en el trabajo?
-No que yo sepa. El único amigo que tiene es tu padre .Y se llevan bastante bien.
- Le preguntaré a mi padre si algo sabe. Se lo diré hoy mismo… ¿Qué tal tu madre? ¿Tiene conflictos?
-Mi madre es parvularia Andrés. Es profesora única  y que yo sepa el único conflicto que a tenido fue cuando un niño le comenzó a tirar lápices a la cara y ella no podía pillarlo porque corría por toda la sala.-Ambos reímos.
-¿Y Claudia?
-Nos contamos todo Andy. Ni siquiera tenía novio. Pero no soy tonta como para no darme cuenta que tú le gustabas.
-¿Yo? ¡Qué va!
-Sí. Era obvio. Hable con ella al respecto y me dio la razón, y arreglamos el problema.
-Vaya. No lo hubiera imaginado. Ahora no podré ver a tu hermana sin reírme un poco. Perdón. No debí haber dicho eso en las circunstancias en las que está ahora.
-Estas perdonado. Reí. Pero Claudia no tenía ninguna rencilla que yo supiera.
-Que tú sepas.
-¿Que estas insinuando? La conozco. ¡Me hubiese dicho!
-Uno siempre tiene secretos Sofy. Quizás era algo muy importante y ella tenía miedo. No te cierres ante esa posibilidad.
-Ella no me miente.- refunfuñe.
-Solo considéralo ¿ok?-
-Bien –gruñí y quise cambiar el tema.
El ambiente estaba denso. Hacía mucho frio y yo solo traía puesto mi pijama manchado con sangre. He estado peor se podría decir. Así que decidí encender la calefacción del auto de nuevo. Me estire un poco y logre encenderlo. Luego volví a mi asiento al lado de Andy. Este me miro culpable.
-Lo siento. No me di cuenta que tenías frio. Y se sacó su chaqueta y me la entregó.
-Pero tú te vas a congelar. Además voy a manchar tu chaqueta con sangre.
-Para eso existe la lavadora.- Sonrió.
Tomé la prenda y me la puse tratando de no apretarla tanto a mí para que no se manchara. Andrés me acercó a él para darme un poco más de calor.
-Gracias.-dije
-No hay de qué. Debiste haber traído más ropa.
-Tenía prisa Andy.
-Hummm.- contestó
Caímos en un tranquilo silencio. Yo miraba los brazos de Andrés mientras que él miraba por la ventana hacía la comisaría.
-¿Que miras?
-Que pienso sería una mejor pregunta.
-Bien ¿qué piensas?
-Pienso en cómo será Santiago. Solo lo he visto por las noticias y fotos de libros escolares. Pareciera que siempre estuviese gris.
-Bueno, aquí siempre está gris Andy. Siempre llueve.
-Pero es que allá pareciera como si una neblina lechosa de ese color lo cubriera todo. Edificios grises grandes empresas. Parques. No sé. Pienso en como cambiaras. Que harías para que te aceptaran en un nuevo mundo. Allí por lo que me han dicho, los escolares son bastante diferentes. La vida es muy acelerada.
-Sí que andas filosófico. No pienso cambiar. Si no me aceptan vale. No me preocupare y seguiré sola. Me importa un pucho.
-Te extrañare mucho. No va a ser lo mismo verte salir de la sala de clases he irte a buscar con Claudia.
-Yo también lo siento Andy. Pero que se le va a hacer.
-Solo no cambies Sofy. Nunca Mantén tu forma de ser. Sonríe siempre y recuerda que ese espacio lleno de graba negra es solo un punto comparado a esto. Tu casa es Puerto Montt.
-Te lo prometo Andy.-Dije. Luego Andy se puso a reír.
-Cuando te visite no me quiero llevar sorpresas… -dijo riéndose.
-¿A qué sorpresas te refieres?
-Bueno allá conocerás gente nueva, amigas, amigos, “chicos”….- dijo haciendo el gesto de comillas con sus dedos.
-¡Vamos por favor! Me reí. Que tonto eres. No me vengas con celos aquí. Mira esto te va a sonar meloso pero tú y yo estamos casados de por vida ¿Entiendes? No me engañes también ¿ok? No quiero encontrar a mi esposa en brazos de otra.-Reí.
-Que Dios me apuñale si eso llega a pasar.- dijo é riéndose.
-¿Sabes? Me siento culpable porque nosotros estamos aquí hablando de nosotros  mientras que la situación afuera es bastante desalentadora.
-Solo quise distraerte un poco antes que te fuera a dar ese golpe de traume que le llegan a las personas después de vivir una experiencia traumática. Pero veo que es imposible. Además te noto bien tranquila con respecto al tema.
-Es lo que pretendo. No me quiero alterar. Solo quiero que Claudia se mejore.
-Eso espero.
Eran las 03:00 de la mañana. Mis padres aún estaban dentro de la comisaria. Andrés y yo nos quedamos en silencio abrazados. Poco a poco nos fuimos quedando dormidos bajo la calefacción del auto.  Lo que más quería es que mañana fuera un buen día.

Sí, eso. O lo más cercano posible a un buen día..


2 comentarios:

  1. el 8... el 8 (8)!!! está buenísimo el capitulo!!!... me dejaste enganchadaaa...

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  2. vamos falta mucho por llegar hasta donde yo llegue??? pero me encanta que hayas publicado esta historia tambien esta buenísima igual que la otra!! te kero muxo y sigue asiiiiiiiiii!! animo!!! besooooooooossss!!!
    PD:sabes kien soy??? lo voy a dejar anonimo, pero confio en que sepas que soy yo XP te kero

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