sábado, 23 de abril de 2011

Ojos desconocidos

Capítulo 12
Somewhere only we now
La canción que sonaba en algún de la casa se escuchaba como un suave arrullo pero aun así perceptible para el oído. Me quede quieta escuchando la canción que más de una vez me había traído tantos recuerdos gratos.
Somewhere only we now era definitivamente mi canción favorita. Me gustaban muchas más, pero ésta siempre me provocaba algo. No sé porqué sería. Pero tengo una teoría al respecto. Cada vez que tenía que enfrentarme a algo nuevo o viajar a algún lugar por razones de trabajo, sonaba esta canción en alguna parte, y la letra me identificaba. De pronto, una suave voz comenzó a sonar detrás de mí:
   Oh simple thing where have you gone
I'm getting old and I need something to rely on
So tell me when you're gonna let me in
I'm getting tired and I need somewhere to begin
Diego cantaba el coro de la canción detrás de mí. Su voz, aunque era muy baja sonaba bien.
-¿La conoce? Pregunto él.
-Sí, es mi canción favorita.
-A Claire, le encanta el grupo Keane, y escucha esa canción tres veces al día, es por eso que  me quedó grabada.- Contesto él.
-Mmm… me limite a decir.
-Bueno, ¿Vamos a pasear o no?
-Sí, enseguida. Espéreme a que suba por mi chaqueta.
Subí rápidamente las escaleras y entre en mi habitación. Busqué la chaqueta en las maletas hasta que la encontré. Luego bajé al living, donde estaba el impaciente Diego.
-Listo.
-Ok, ya me estaba haciendo viejo.
Me reí. -¿Desde cuándo eres tan gruñón?
No me respondió. Abrió la puerta y dejó que yo saliese primero.
Comenzamos a caminar por una larga senda rodeada de frondosos árboles que no conocía. El día estaba soleado. Pero en vez de correr un aire caliente, corría una brisa fría.
Se escuchaba el canto de muchos pájaros en algún lugar y de vez en cuando aparecía ante nosotros una especie extraña de ave. Yo le preguntaba a Diego que era y el siempre de me decía en tono huraño que no tenía idea.
-¿Me puedes decir que te pasa?
No me respondió. Sino que siguió caminando y mirando los árboles, haciéndose el tonto.
-No me digas que aún estas enojado porque te pegué.
-¿Y por qué más? Respondió él.
-Eres infantil.
-¿Infantil yo? Le dije que había sido un error el de entrar a su habitación sin haber tocado antes, y ahí va usted sacando valentía y no escuchando razones y me golpea. ¿Quién es la infantil?
- Me paré frente a él y le dije: ¿Y qué quería que hiciera? ¿Qué lo recibiera así nada más en mi pieza? ¡Está loco!
-La loca es usted.
Sus palabras me dieron coraje y levante mi puño para terminar de romperle la nariz. Pera esta vez, él fue más rápido y atrapó justo antes de que el golpe le llegara. Me dobló los brazos hacia atrás como si fuera una criminal y no me soltó.
-¡SUELTAME IMBÉCIL!
-La suelto si promete no golpearme, ya bastante tengo que soportar el dolor de la nariz para tener que aguantar otro golpe.
Pataleé por unos segundos, pero luego me rendí al notar que ya no me quedaban fuerzas para seguir  peleando. Me quedé quieta, y cuando Diego se percató de que le haría caso me soltó despacio.
Me observó por unos segundos y luego estiro su mano hacía mí. Lo miré incrédula.
-¿Amigos? Dijo él.
- ¿Es usted un idiota?
- Que es mejor Helen ¿Seguir enojados o esforzarnos por llevarnos lo mejor posible?
Una parte de mí, la más orgullosa, me estaba diciendo que todo es era un chantaje por parte de él para que yo me humillara. Pero la otra parte, la del razonamiento, me decía que dejara de pelear ya que no conseguiría nada.
Con un suspiro de derrota levante mi mano y ambos nos dimos un apretón de manos.
-Amigos. Dije.
Seguimos caminando. Diego estaba canturreando la canción de Keane, mientras que yo observaba el enorme lago que se veía a través de los árboles.
-¿Podemos acercarnos? Pregunté.
- Sí, claro. Pero solo por un momento. Es que ya quiero ir a almorzar.
-No seas aguafiestas.
Diego se rió y luego yo me uní a sus risas.
Bajamos por unas escaleras mal cuidadas que estaban cerca de la senda. Al parecer esas escaleras nos llevarían hacia el lago.
Luego de un rato llegamos al lago. Era muy tranquilo y embellecía al paisaje.
Caminamos por la orilla, observando todo el lugar. Algunas lanchas varadas estaban cerca de unas casas muy grandes y preciosas. Igual que la de Diego.
-¿Esos son nuestros vecinos?
-Sí. Por desgracia.
-¿No te llevas bien con ellos?
-La mayoría son gente que presume mucho de lo que tiene y aparentan tener lo que no tienen.
Me reí de su rebuscada frase.
En fin. Este día de locos no acabaría nunca.
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Chicas lemento por todas estas semanas sin publicar. Estaba llena de tareas complicadas.Espero que este capítulo les guste. Intentare publica mañana. Chaooo besos.
Nevalía.





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